Portafolio
26 de agosto de 2008
Se percibe este desequilibrio pese a realizar el mismo trabajo y a que ellas cuentan con una mayor preparación educativa, reveló la OIT en el seminario 'Igual pago por trabajo de igual valor'.
La brecha salarial, que varía entre el 12 por ciento en los países nórdicos y hasta el 50 por ciento en aquellos con mayor desigualdad, se explica, en gran parte, por la distribución desigual de las labores domésticas y por la concentración de las mujeres en empleos inestables, de menos responsabilidad, a menudo de tiempo parcial y peor remunerados, según los expertos reunidos en Chile.
Las mayores brechas salariales entre hombres y mujeres en Latinoamérica se registran en Guatemala (58 por ciento), Perú (61 por ciento), México (63 por ciento), Bolivia (63 por ciento) y Brasil (67 por ciento).
Por otro lado, los datos del Panorama Social 2007 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, (CEPAL) indican que en Buenos Aires este porcentaje es del 65 por ciento y en Asunción del 58 por ciento.
En cambio, las diferencias son menores en Honduras (81 por ciento), Venezuela (79 por ciento), Panamá (78 por ciento), El Salvador (77 por ciento), Colombia (75 por ciento), Costa Rica (75 por ciento), Ecuador (73 por ciento), República Dominicana (72 por ciento), Uruguay (71por ciento) y Nicaragua (69 por ciento).
La igualdad de remuneración por trabajo de igual valor figura en uno de los convenios fundamentales de la OIT, el número 100, ratificado por la mayoría de los países, pero en muchos de ellos no se han aprobado leyes adecuadas para su implementación ni han establecido mecanismos para asegurar su cumplimiento.
Por ese motivo la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, animó durante el evento, aprobar un proyecto de ley, en tramitación en el Senado, que convertiría a esta nación en la primera de América Latina en legislar sobre la igualdad salarial entre sexos y permitiría a los trabajadores acudir a los tribunales para que garanticen este derecho. Según la OIT, en Chile las mujeres ganaban en 2005 el 79 por ciento del salario de sus compañeros varones, aunque esa brecha se hace más profunda cuando aumenta el nivel de educación, ya que el ingreso de las mujeres con estudios universitarios equivalía al 66 por ciento del de los hombres.